Te lo mereces y te los sigues mereciendo. Por salir cada día a la calle con una sonrisa incluso cuando dentro de ti todos los días suelen ser grises y nublados. Te lo mereces por todo lo malo que ha seguido rondando este año tu vida. Por todas las personas no deberían haber aparecido y por todos los sentimientos que deberías haber evitado. Pero te lo mereces también por haber sabido detener a tiempo lo que sabías que no te convenía. Por esforzarte con todo, y por tener siempre presente que hay cosas mucho peores, y hay que sonreir recordando que aún respiramos. Te lo mereces tú y se lo merecen las personas que han estado contigo en este año. Para bien o para mal, encima o debajo, de frente o por la espalda... Se lo merecen aquellos que siempre me han prestado su apoyo cuando yo siempre creí que desfallecería. Y por qué no, se lo merecen también todos aquellos que creían que podían hacerme sufrir. Por todo eso, por mí, por vosotros: voy a intentar ser feliz. Y aunque muchas mañanas vaya pensando que mi vida sigue igual que siempre, y que nada evoluciona a peor o a mejor, os prometo no perder nunca la sonrisa y la mínima fuerza que me impulsa a querer sacaros siempre una sonrisa o una carcajada. Todos nos lo merecemos. Y me alegro mucho de ser consciente de que yo también me lo merezco. Gracias a tod@s y por todo. Sin duda alguna, me lo sigue mereciendo.
domingo, octubre 18, 2009
Felicidades, niña; te lo sigues mereciendo.
Te lo mereces y te los sigues mereciendo. Por salir cada día a la calle con una sonrisa incluso cuando dentro de ti todos los días suelen ser grises y nublados. Te lo mereces por todo lo malo que ha seguido rondando este año tu vida. Por todas las personas no deberían haber aparecido y por todos los sentimientos que deberías haber evitado. Pero te lo mereces también por haber sabido detener a tiempo lo que sabías que no te convenía. Por esforzarte con todo, y por tener siempre presente que hay cosas mucho peores, y hay que sonreir recordando que aún respiramos. Te lo mereces tú y se lo merecen las personas que han estado contigo en este año. Para bien o para mal, encima o debajo, de frente o por la espalda... Se lo merecen aquellos que siempre me han prestado su apoyo cuando yo siempre creí que desfallecería. Y por qué no, se lo merecen también todos aquellos que creían que podían hacerme sufrir. Por todo eso, por mí, por vosotros: voy a intentar ser feliz. Y aunque muchas mañanas vaya pensando que mi vida sigue igual que siempre, y que nada evoluciona a peor o a mejor, os prometo no perder nunca la sonrisa y la mínima fuerza que me impulsa a querer sacaros siempre una sonrisa o una carcajada. Todos nos lo merecemos. Y me alegro mucho de ser consciente de que yo también me lo merezco. Gracias a tod@s y por todo. Sin duda alguna, me lo sigue mereciendo.
lunes, julio 27, 2009
El camino

A pocos de terminar julio, ya puedo decir con seguridad que me quedan sólo 6 días para comenzar a peregrinar hacia Santiago de Compostela. Aunque antes tengo que pasar por algunas ciudades y algunos pueblos, y aún antes tengo que pasar por la incertidumbre de ver cómo se resuelve todo.
Dos meses después de mi último post, las cosas han cambiado sin que yo misma sea capaz de darme cuenta. Apenas he conseguido sacar adelante ningún examen, y cuando yo creía que el próximo año sería raro porque por fin la niña ex praguense y yo hablaríamos de mí y de mi novio, resulta que precisamente lo que es raro es mi relación. Bueno, sí, no es perfecta ni es típica, pero, ¿rara? Y es la segunda vez que él opina lo mismo. Como para no dudar de todo...
Y en esas estoy, con la incertidumbre del presente y la seguridad del futuro. Qué paradoja. Sólo sé que estaré 10 días en el Norte de España, y por fin saldré del Sur. Qué alegría. Pero me gustaría ir relajada y feliz, pensando que a la vuelta me quedan aún muchas oportunidades de estar bien y feliz. Y no me gustaría que el Camino fuera sólo una forma de huir, porque lo malo de huir temporalmente es que tienes que volver al punto de partida. Y eso nunca soluciona nada.
Así que aquí estoy yo, guía en mano. Mochila en espalda y cantimplora al cinto. Va a ser toda una aventura. Y quiero volver más fuerte. Y quiero llegar a Santiago para ver si esa catedral es más o menos grandes que la de mi Sur.
Hasta entonces, queda mucha peregrinación por hacer: en el Sur, en el viaje, en el Camino...
domingo, mayo 31, 2009
Camas ajenas

¿Dónde me habría quedado a dormir?
¿En la cama hecha, de colcha beige donde ni siquiera me senté?
Creo que voy a quedarme con la duda.
Vale, dudé un momento. Pero fue apenas un segundo, luego dije: si él quiere, yo quiero. "Uhm, qué morbo".
Nunca había follado en una cama ajena. Y es curioso, porque he follado en muchas. Pero esta era demasiado ajena. Tanto, que no era de ninguno de los dos.
Yo, que duermo en una cama virgen aún, pensé que hacerlo en un lecho que había concebido hijos (su hijo), tampoco era tan malo. Sobre todo si es un lecho ajeno, y no demasiado propio.
Así que me tumbé, cerré los ojos, y me dejé hacer. La situación me pareció excitante, pero sabía que no había opción a que los dueños nos pillaran, así que eso me desilusionó.
Después en el salón, delante del espejo enorme, deseé que alguien entrara. Y eso sí que me excitó.
Al final probé varios rincones, pero no su cama. Y no me gustó demasiado dejarla tan virgen. Yo prefería haberla llenado de mi olor, y que por la noche él hubiera olido a mí.
Supongo que habría dormido en la cama grande, en la ajenísima, porque él dijo que la otra era demasiado pequeña para dos. ¿Y si hubiéramos dormido así, desnudos en la cama grande, hasta que hubieran entrado por la puerta?
sábado, mayo 30, 2009
Señal de felicidad

No puedo calcular el porcentaje de felicidad que tengo en mi cuerpo, pero creo que es muy superior al que tenía el año pasado por estas fechas (y eso que por junio ya estaba muchísimo mejor... o quizá no tanto).
El cálculo aproximado se realiza en kilos. Hace un año no creo que pesara más de 55 o 56 kilos. Hoy peso casi 62.
Estoy gorda, y soy feliz. ¿Para qué voy a ponerme a dieta? Eso es un sufrimiento. Como lo que me apetece y cuando tengo hambre. Hay veces que tengo más ansiedad por la comida, y otras que paso con un vocadito de nada.
Tengo tripa (y la faja de abuela tapa muy poco), tengo celulitis (extendiéndose muslo abajo), y tengo un culo enorme. Aún así, me he comprado dos minifaldas y unos pantalones cortitos para este verano, que estoy deseando ponerme.
Lo que sigue igual (quizá más grandes), son los pechos. Pero esos me encantan que sean tan gorditos.
Ahora que tengo a alguien que me quiere a pesar de mis kilos, me siento bastante bien conmigo misma. Prometo ponerme a andar y hacer ejercicio este verano, de verdad. Y aunque follar no esté siendo mi deporte tampoco, creo que me viene bastante bien de vez en cuando.
Además, a él le encanta salir a cenar, y no puedo decirle que no. La comida y el amor (mejor si son juntos), dan la felicidad.
viernes, mayo 08, 2009
Amores nuevos, no imposibles.

Siempre me han gustado los amores imposibles.
Esa es la frase con la que llevo casi un mes queriendo empezar este post. Y por fin he encontrado un hueco entre apuntes, rotuladores de colores, tutorías con profesores… y entre citas a cenar, al cine, a tomar un helado, a pasear… A conocernos.
Lo de los amores imposibles es muy relativos. Me gusta la imperfección, me gusta que la persona no sea perfecta y que me atraiga por eso mismo. Y siempre me ha gustado la gente que me abre los ojos y me deja mirar su mundo sin tener que meterme dentro de él.
Además, tampoco es un amor tan imposible. Es más amor que imposible, y eso que aún no hay amor… El caballero dice que no diga cuál es su defecto, y que ya lo descubrirán los demás. Pero como quería empezar así este post, por eso he dicho el pecador, pero no el pecado.
No tiene nada malo ser casi perfecto, o ser imperfecto. Esa es la magia que nos hace interesantes, si no, sería muy aburrido… Y la imperfección empieza porque yo no pensé q fuera a plantearme en ningún momento empezar una relación, y pensé que sólo habría sexo. Tres citas, varios besitos castos y mucha charla después… me encontraba con una proposición o deseo: “espero que lo de hoy se repita muchas más veces”. Y a mí también me encantan los hombres que lo dicen todo sin decir nada…
Casi un mes después, tras muchas citas, muchos besos, abrazos e intimidad compartida, creo que tengo una relación. Mi querida amiga dice que es una relación formal, y eso me asusta un poco. Yo creo que no sé qué tipo de relación es. Pero estoy bien, a gusto, contenta, y no me importa presentarlo en público porque en este momento es la persona que ocupa mi vida. Si todo sale mal, ellos lo entenderán, estoy segura. Aunque no sé si lo entenderán todo, o si me entenderán a mí…
Por cierto, sobre Don D. prefiero no decir mucho. Es bueno y sensible, sincero y amable, y hacía mucho que no me trataban tan bien. Tengo derecho a que me mimen, y muchas veces me sorprendo de sus actitudes, de sus gestos, de su mirada… Sí, de su mirada. Porque quise darme cuenta en su momento, pero aturdida por la duermevela no fui capaz de ver cómo me miraba, cómo se quedaba callado con los ojos abiertos mientras yo dormitaba abrazada a él. Cuando cierro los ojos y recuerdo aquella imagen que me hacía sonreir… me siento feliz de volver a vivir las cosas q hacía un par de años que no sentía, y que pensé que quizá no volviesen. Esa mirada sincera…
Ojalá pueda seguir escribiendo mucho más sobre él. No. Sobre mí y mi relación con él. Eso será señal de que el tiempo pasa favorablemente, y de que yo tengo tiempo y dedicación. Aunque sea de tarde en tarde, pero siempre es mejor dar buenas noticias, y grandes sonrisas.
viernes, marzo 06, 2009
¿Y si por fin se callase el ruido?

No te dejará dormir
este estrépito infinito
que intenta llenar los días
de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría
se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices,
el murmullo de ojalás.
Ruido de patriotas
que se envuelven en banderas,
confunden la patria
con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que,
caídos del caballo,
siembran su rencor
perseguidos por sus pecados.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
Ruido de iluminados,
gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo
la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores,
nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos
su barniz de tolerantes.
Nunca pisa la batalla
tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas
la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos,
de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía,
que tu voz tape este estruendo.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
miércoles, febrero 25, 2009
Ex Virgo

Hoy hace cuatro años que entré en la habitación del hotel Colón para dejar atrás mi virginidad. Tenía 18 años recién cumplidos, y pisaba aquella moqueta color granate (o azul, no recuerdo) con toda la carga de inocencia que podía tener alguien que no sabía nada del sexo.
De los primeros momentos allí me acuerdo del televisor de la habitación, que tenía su nombre y sus apellidos detrás de un “Bienvenido Sr….”. Recuerdo una cama grande, un armario grande, y una silla dorada. Pero recuerdo muy pocas cosas del hotel, y ahora ya lo han reformado, y creo que al entrar lo notaría cambiado. Como nosotros, igual de cambiados.
De él sí me acuerdo. De él y de mí descubriéndolo todo. De las rosas rojas, los poemas, “Las edades de Lulú”. Me acuerdo de la felicidad y de las horas que pasaban descubriendo nuevos rincones. Me acuerdo de la bañera llena de agua y de espuma, donde jugamos a intentar hacer submarinismo en nuestros sentimientos.
Del final no me acuerdo. Sólo sé que era feliz. Con una plenitud que creo que no volvimos a tener ya después, aunque tuviéramos grandes momentos. Aún tardaría algunos meses en perder por completo toda mi pureza, pero en ese momento comencé a aproximarme a muchas cosas de las que soy hoy.
Sé que fue buena alumna, y tuve a un gran maestro. Quizá desde que todo acabó hace un año podría arrepentirme de algunas cosas, pero creo que he hecho lo que sentía. Y me siento muy orgullosa de haber aprendido tantas cosas en tan poco tiempo. Soy consciente de que entonces dejé atrás una parte de mí misma, a la que ya nunca volveré. Pero me gusta recordar que tuve la mejor de las experiencias para poder entrar en la nueva etapa.
Quiero recordar un pasillo rojo y beige… Por ahí sigo caminando ahora, entrando en otras puertas, y dando a otras habitaciones. Quiero a mi espalda un cartel muy grande, que diga “Hasta siempre, Sr….”. Pero es inevitable recordar el primer paso de la entrada al paraíso…
Foto: unos meses después de esa primera vez; detalle de mi oreja, mi cuello, mi pelo y mi brazo, tapada con una sábana, y queriendo mostrar toda la dulzura que aún entonces me quedaba, y que ahora sigue también estando en mí.
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